México
Los Créditos que mitigaron la pobreza
Fuente: El Semanario
Un viejo adagio reza: toda crisis es, al mismo tiempo, una ventana de oportunidad. Bajo esta tesis, las microfinancieras en México han sabido leer la coyuntura y han podido escapar de la crisis económica más fuerte de los últimos años.
Sus días de gloria no surgieron por generación espontánea, sino que fueron producto de los vacíos de mercado que han dejado grupos financieros privados y públicos altamente concentrados en las poblaciones de clases media y alta, en las concentraciones urbanas de población y en los sectores formales de la economía.
De los 15 millones de mexicanos con más bajos ingresos no se ocupa el sistema financiero, pero tampoco lo hacen las políticas públicas implementadas por el gobierno federal y los gobiernos estatales que privilegian el asistencialismo como herramienta fundamental para combatir la pobreza. Si bien en el diseño de las políticas públicas existen programas gubernamentales para financiar la iniciativa de microemprendedores, éstos se han perdido en el laberinto burocrático que mantiene a la distancia a la mayoría de los mexicanos de bajos ingresos que lo requieren.
Allí -alentado por el olvido del sistema financiero tradicional y la ineptitud de los gobiernos para hacer llegar recursos financieros- es en donde las llamadas microfinancieras han proliferado en la última década, especialmente en estos años recientes de crisis del empleo que añadió a más mexicanos a los círculos de pobreza.
La fórmula es sencilla: conceder créditos pequeños -a partir de requisitos básicos- para todo tipo de proyectos productivos personales, cuyo monto se acrecentará en la medida del cumplimiento y del crecimiento del proyecto. En realidad no sólo es el financiamiento, sino la asesoría y el acompañamiento del proyecto. El monto total de créditos ha crecido a un ritmo que va de 20% a 30% anual en el último quinquenio, a pesar de la grave crisis económica que estalló en 2008 y dominó todo 2009. Para este año se estima que las microfinancieras concederán 30% más créditos que el año pasado, una cifra muy superior al 4% de crecimiento estimado para la economía.
El mercado potencial es aún enorme. Alrededor de 4 millones de emprendedores mexicanos tienen hoy algún crédito con una microfinanciera, mientras que el mercado potencial se estima en unos 15 millones; cifra que muy probablemente ha crecido en otros 2 o 3 millones más en los últimos 12 meses a raíz del elevado desempleo y del deterioro de los empleos formales que generó la crisis económica.
La experiencia de las microfinancieras que operan en el país demuestra una vez más que la creatividad y laboriosidad de la mayor parte de la población en pobreza se traduce en una cultura emprendedora, de generación de ingresos y de tránsito a la economía formal, cuando acceden a los recursos necesarios y tienen el apoyo profesional para desarrollar su labor.
La iniciativa privada ha encontrado allí una oportunidad legítima de negocio que ahora beneficia a millones de mexicanos. Sin embargo, las entidades públicas y la banca de desarrollo podrían hacer mucho, pero mucho más en este campo y no sólo limitarse a los programas de asistencia a la pobreza, tan susceptibles de politizarse y corromperse.